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La tecnología de la responsabilidad corporativa

Submitted by on August 24, 2011 – 10:42 pmNo Comment

La semana pasada una comisión chilena de los ministerios de medio ambiente, salud, energia, minería y obras públicas aprobó un enorme proyecto minero carbonífero en Isla Riesco en el extremo sur del país. Los que apoyan el proyecto, que construirá cinco minas y un puerto, dicen que creará trabajos y reducirá la dependencia de Chile del petróleo extranjero. Los que se oponen advierten del incremento del 360% en la emisión de carbono de Chile y el daño medioambiental a una de las grandes reservas naturales del mundo.

Interceptando al Consejo de Ministros

Activistas de Greenpeace Chile protestando contra la planta de carbón propuesta en Isla Riesco

Sin embargo, para los defensores de un buen gobierno hay otro importante detalle en la historia: uno de los mayores accionistas detrás del proyecto es nada menos que el propio presidente Sebastián Piñera. Cuando la decisión de la comisión se hizo pública, el precio de las acciones de la compañía subió de inmediato, haciéndole ganar al presidente Piñera 5 millones de dólares en un sólo día de negociación.

El proyecto minero carbonífero de Isla Riesco es sólo el último de los muchos conflictos de interés que definen la presidencia de Piñera y a toda la clase política chilena. La siguiente presentación de Miguel Paz, director asociado de El Mostrador, revela la extrema consolidación de riqueza y poder en unas cuantas familias chilenas. De hecho, las 15 familias chilenas más ricas representan el 20% del PBI de todo el país, haciendo de Chile uno de los países más desiguales del mundo a pesar de sus rascacielos y moderna infraestructura.

Visite cualquier país latinoamericano y pronto oirá acerca de las cinco o diez familias que siempre han estado al mando. En Guatemala, el periodista Juan Luis Font los llama “las diez familias,” pero admite que de hecho hay muchas más. En Chile sólo cuatro familias controlan el 47% de los activos en la Bolsa de Valores de Santiago. El economista nicaraguense Francisco Mayorga reclama que su país está virtualmente gobernado por sólo 12 familias. En México las 39 familias más ricas representan el 13.5% del PBI del país.

Los que abogan por la transparencia y el buen gobierno en Latinoamérica están menos preocupados por la consolidación de la riqueza como por su frecuentemente ilícita influencia en las regulaciones y políticas públicas. En respuesta, una nueva generación de activistas de la transparencia y expertos en tecnología están ahora construyendo plataformas de Internet para revelar las conexiones ocultas entre los poderosos y las instituciones políticas que deben representar a todos los ciudadanos.

Transparencia obligada: Imagen corporativa en Wikipedia

En retrospectiva, la primera plataforma de transparencia corporativa podría haber sido nada menos que Wikipedia, que ha demostrado ser un desafío para las empresas de relaciones públicas que tratan de restar importancia a la corrupción expuesta al gastar millones en campañas de marketing que muestran a las corporaciones a la luz más favorecedora posible.

El año pasado dos investigadores de la Sociedad de Relaciones Públicas de Norte América publicaron los resultados de un estudio que hizo seguimiento a las páginas de Wikipedia de 10 compañías de Fortune 500 (Wal-Mart, Exxon Mobil, General Motors, Ford, General Electric, Chevron, ConocoPhillips, Citigroup, AIG, e IBM) durante cuatro años. Los investigadores encontraron que durante esos cuatro años el tono de las páginas se hizo más crítico, y el contenido se centró de forma más agresiva en los escándalos de corrupción relacionados. Vale la pena destacar que, para cada una de las diez grandes corporaciones, la página asociada de Wikipedia está siempre entre los tres primeros resultados de búsqueda en Google.

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El consejo no declarado de la Sociedad de Relaciones Públicas de Norte América para las empresas de Fortune 500 fue claro: mantener un ojo en sus páginas de Wikipedia y emplear colaboradores para asegurarse que la página refleje mejor los intereses de cada corporación.

Tercerizando la responsabilidad corporativa

El entusiasmo inicial en torno a la Wikipedia y el crowdsourcing (tercerización voluntaria) inspiró a algunas organizaciones de responsabilidad corporativa a experimentar con el software wiki y hacer contribuciones voluntarias. En el 2007 el Centro de Políticas Corporativas, el Proyecto de Investigación Corporativa, y CorpWatch se juntaron para lanzar Crocodyl.org. El propósito del sitio web, en sus propias palabras era:

estimular la investigación colaborativa entre ONGs, periodistas, activistas, denunciantes y académicos de países tanto del sur como del norte para desarrollar perfiles públicos de las corporaciones más poderosas del mundo. El resultado es un compendio de investigación crítica, publicado al dominio público como una ayuda para cualquiera que trabaje para que las corporaciones sean cada vez más responsables.

El sitio web tiene docenas de detallados perfiles sobre grandes corporaciones, categorizadas por tema e industria. Hay también una biblioteca de investigación de periodismo investigativo relacionado. Buscando en su voluminoso contenido, descubrimos, por ejemplo, que la empresa de la India Jindal Steel & Power Ltd ganó una licitación para explotar una reserva de mineral de hierro en Bolivia, pero en su propio país la corporación minera fue acusada de usar tanta agua en sus operaciones industriales que dejó a varios pueblos pequeños sin agua potable.

Desafortunadamente, el sitio web ha sido actualizado sólo una docena de veces en los últimos dos años — y mayormente por el mismo pequeño grupo de colaboradores. Varios de los artículos, tales como el perfil de Wells Fargo, están llenos de enlaces con spam, lo que arroja dudas acerca del proceso de selección y validación del contenido.
Otro intento en la rendición de cuentas corporativa con crowdsourcing es SourceWatch, publicado por el Centro para Medios y Democracia. El sitio web en formato wiki — inspirado también en la Wikipedia — fue creado en enero del 2003 y ha acumulado casi 55,000 artículos sobre “la gente, compañías, y entidades que intentan moldear a opinión pública.” A diferencia del ahora difunto Crocodyl.org, una mirada a “los recientes cambios en SourceWatch” revelan que el sitio está aún bastante activo, aunque la mayoría del contenido todavía proviene de un puñado de colaboradores. Mientras que el objetivo de Crocodyl.org era revelar los delitos corporativas, SourceWatch se centra más en las relaciones públicas, el lobby con el gobierno, y la manipulación de la opinión pública.

Una mirada a la página de SourceWatch para Altria Group, antiguamente Philip Morris, ofrece una muestra del tono y formato del sitio. Nos enteramos que en el 2010 el Grupo Altria gastó casi $2 millones en contribuciones políticas a candidatos federales. El mismo año gastaron $10.4 millones en lobbys. Un enlace a OpenSecrets revela que el Grupo Altria presentó diez informes de defensa contra la Ley de prevención del tabaquismo y control del tabaco y 17 reportes contra la proyecto de reforma a la Ley del cuidado de la salud . El artículo además sugiere que en el 2005 un empleado de Philip Morris borró una afirmación en la página de Wikipedia de los cigarros Marlboro (la información borrada no fue detectada y reinsertada si no hasta después de dos años y medio). Mucha de la información está centrada en los Estados Unidos, pero también nos enteramos cómo Philip Morris evadió una prohibición total a los avisos de cigarrillos en Arabia Saudita.

Del crowdsourcing a los datos estructurados

Como ocurre en otros sectores, el entusiasmo inicial en torno al crowdsourcing entre los defensores de la responsabilidad corporativa pronto desapareció. Un ex colaborador de Crocodyl.org me escribió en un e-mail, “no teníamos a los miles de colaboradores independientes, al estilo de Wikipedia, contribuyendo con sus conocimientos.” En su lugar, dependían de un pequeño equipo de tiempo parcial, investigadores pagados que hicieron todo lo posible para salir con un formato estándar y mantenerse al día con la acelerada avalancha de información relacionada con la responsabilidad corporativa.

Pronto, la onda de Silicon Valley cambió del crowdsourcing a los datos abiertos. Las organizaciones de responsabilidad corporativa hicieron lo mismo.

Crocodyle.org quedó inactivo, pero CorpWatch pronto se asoció con la Sunlight Foundation para desarrollar CrocTail, “una interfaz para visualizar información sobre cientos de miles de corporaciones de los EE.UU. que cotizan en la bolsa y sus subsidiarias en el extranjero.” En vez de depender de colaboradores voluntarios, CrocTail automáticamente toma información de la Comisión de Certificados y Valores de los EE.UU. y la re-estructura para que los usuarios puedan ver un mapa de las subsidiarias de todas las empresas de los EE.UU. que cotizan en la bolsa. Si usamos Altria Group como ejemplo nuevamente, vemos que tiene 44 subsidiarias — principalmente en los Estados Unidos, pero también en Canada y Brasil.

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Justo mientras la Comisión de Certificados y Valores de los EE.UU. pone a disposición alguna información básica sobre corporaciones vía su (poco amigable con el usuario) plataforma EDGAR, en el Reino Unido la información corporativa está disponible para todos los ciudadanos mediante un sitio web llamado Companies House. La información de todas las corporaciones registradas en el Reino Unido está disponible al público, pero el sitio web cobra £1 por documento, el cual es entregado en formato PDF, una pesadilla para los investigadores involucrados en el análisis estadísitico. En determinado momento, escribe James Ball para el Data Blog de The Guardian, el sitio web de Companies House tuvo incluso horas de funcionamiento, como si fuera una fábrica de ladrillos o cemento. Eso pronto cambió cuando Rob McKinnon, quien él sólo puso en marcha TheyWorkForYou.co.nz, scrapeó toda la data y la puso disponible (las 24 horas del día) en “Companies Open House,” que más tarde evolucionó a Open Corporates. Hoy Open Corporates (corporaciones abiertas), que se llama a si misma “la base de datos abierta de las corporaciones del mundo,” tiene información sobre más de 21 millones de empresas en casi 30 jurisdicciones incluyendo la India, Gibraltar, Malta, y Panamá. Desded hace unos pocos meses Open Corporate tiene un nuevo compañero en el campo de juego, Level Business, quienes han puesto a disposición de todos, gratis, 2.4 millones de cuentas de empresas del Reino Unido, de acuerdo al Guardian. Level Business está contratando activamente y en expansión. Su modelo de negocio es: “poner disponible gratuitamente los datos en crudo de las empresas, a la vez que vendemos servicios que hacen uso de la información.”

“Las corporaciones son gente, amigo”

Ese ahora tristemente célebre comentario del candidato presidencial de los EE.UU. Mitt Romney tiene algo de verdad cuando se pone en el contexto de nuestra manera de entender la influencia empresarial en las políticas públicas y la aplicación de la reglamentación. Las plataformas de datos abiertos que hemos observado hasta ahora — CrocTail, OpenCorporates, y Level Business — están todas centradas en la empresa. Muestran perfiles de las corporaciones y sus subsidios, pero dan poca información sobre las personas detrás de las corporaciones y sus relaciones con los políticos e instituciones políticas.

Tales bases de datos de empresas, personas, e inversionistas han existido por buen tiempo en el sector privado — por ejemplo, CrunchBase y Blackboard — pero no fue hasta el 2009 que la Iniciativa de Responsabilidad Pública lanzó LittleSis, “una base de datos libre detallando las conecciones entre la gente de poder y las organizaciones.” En sus propias palabras:

Llevamos la transparencia a las redes sociales influyentes haciendo seguimiento de las relaciones clave de los políticos, líderes empresariales, grupos de presión, financieros y sus instituciones afiliadas. Ayudamos a responder preguntas tales como:

  • ¿A quién donan su dinero los norteamericanos más ricos?
  • ¿Dónde trabajaban los funcionarios de la Casa Blanca antes de su nombramiento?
  • ¿Qué miembros de grupos de presión (lobbyistas) están casados con políticos, y para quién hacen lobby?

Toda esta información es pública, pero está dispersa. Nosotros la juntamos en un solo lugar. Nuestros datos vienen de archivos gubernamentales, artículos noticiosos, y otras fuentes confiables. Algunos datos son actualizados automáticamente; el resto es ingresado por nuestra comunidad de usuarios.

El sitio actualmente ofrece perfiles de 61,308 personas, 18,846 organizaciones, y 325,177 relaciones entre ellos. Es un enfoque híbrido; escrapea datos de sitios web gubernamentales, pero además depende de las colaboraciones de los usuarios basadas en citas periodísticas. De acuerdo al sitio web, “hacer ediciones en LittleSis es más como añadir amigos en Facebook que modificar una página de la Wikipedia.” Los usuarios que hacen ediciones inexactas o malintencionadas pueden perder sus privilegios de edición. Todas las ediciones son actualmente monitoreadas por personal pagado.

Otra plataforma de relaciones cartografiadas es Influence Networks, una colaboración entre OWNI, ObsWeb, Transparencia Internacional y Zeit Online. La plataforma de código abierto permite a periodistas y colaboradores voluntarios añadir personas y organizaciones a la base de datos y luego sugerir relaciones entre ellos que son luego investigadas por una comunidad de evaluadores. La plataforma fue recientemente presentada en el popular blog en castellano ALT1040, señalando a la Ministra de Cultura española Ángeles González-Sinde como un claro ejemplo de conflicto de intereses entre la industria y el gobierno. Como cineasta que fue presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, González-Sinde tiene fuertes lazos con la industria cinematográfica española, a quienes claramente representó en su propuesta para restringir el intercambio de archivos en línea. Además ella es una activa miembro de la poderosa y controvertida Sociedad General de Autores y Editores, la principal sociedad recaudadora del país.

Sin embargo, cuando examinamos las relaciones de González-Sinde en Influence Networks, todo lo que se revela es que ella es miembro de la Sociedad General de Autores y Editores. Incluso su actual rol de Ministro de Cultura no figura. Influence Networks reclama haber mapeado 1,158 relaciones, pero sin una gran afluencia de contenido significativo y contexto, la visualización automática de las redes en el sitio nos brinda poca información útil.

Finalmente, vale la pena anotar a Influence Explorer de la Sunlight Foundation, una colección de herramientas y datos para ayudar a los usuarios a entender mejor las relaciones entre la gente, organizaciones, políticos, e industrias. Por ejemplo, la herramienta Checking Influence brinda información detallada sobre las actividades de lobby y contribuciones de campaña de las empresas listadas en su declaración bancaria. Dos otras notables plataformas son Subsidy Tracker de Good Jobs First y Follow the Money del National Institute on Money in State Politics [Instituto Nacional sobre el dinero en la política del Estado].

Tecnología y responsabilidad corporativa en América Latina

Hasta ahora el uso de la tecnología en la responsabilidad corporativa ha estado mayormente limitado a los Estados Unidos y la Unión Europea, donde la información sobre las corporaciones ha sido hecha pública por los respectivos gobiernos (aunque a menudo en formas complicadas y mal formateada).

Sin embargo, como se destacó al comienzo de este post, los países de América Latina sufren de actos mucho más atroces de influencia ilícita de las corporaciones. La periodista Denise Dresser llama a México un clásico ejemplo de Capitalismo clientelista, o lo que llama “capitalismo de cuates.” Ella lista incontables ejemplos, tales como la tristemente célebre falta de competencia en la televisión y telecomunicaciones del país. A principios de este año parecía que los reguladores antimonopolio mexicanos iban finalmente a imponer una multa record de mil millones de dólares al monopolio de telecomunicaciones de Carlos Slim, America Movil, pero la efectiva labor de lobby de los abogados de Slim ha puesto en duda el juicio. Mientras los medios mexicanos vuelcan su atención a la temporada de campaña, parece que Slim probablemente deje fuera de juego una vez más a los reguldores del gobierno.

Similarmente, Yul Francisco Dorado Mazorra de Corporate Accountability International ha descrito cómo la industria global del tabaco ha logrado influir en la legislación y ejecución de tratados en Perú, Guatemala, y Ecuador.

Los casos siguen y siguen, pero hay unas pocas organizaciones trabajando para documentarlos de manera significativa. Dos de ellas se encuentran en Chile donde los legisladores están obligados a presentar declaraciones de bienes antes de asumir el cargo. La ley chilena exige que los legisladores se abstengan de votar los proyectos de ley en los que ellos (o sus familiares cercanos) tengan conflictos de intereses o sirvan para proporcionarles ganancias económicas, pero no hay procedimientos de ejecución claramente definidos.

En tal sentido, la Fundación Ciudadano Inteligente se encuentra desarrollando una aplicación web llamada “Inspector de intereses” que está diseñada para integrarse con Vota Inteligente, su plataforma de seguimiento parlamentario. La aplicación Inspector de intereses tomará información de la declaración de bienes de los congresistas; la cruzará con la información del registro comercial, registro de propiedades inmuebles, y devoluciones de impuestos públicos; y construirá una base de datos de relaciones entre políticos, empresas, organizaciones, e industrias. Cada vez que un proyecto de ley relacionado se discuta en el Congreso de Chile, la aplicación web notificará a los usuarios de Internet y los periodistas de los posibles conflictos de interés que puedan luego ser investigados más a fondo.

También de Chile es Poderopedia, que fue citada al inicio del presente artículo. A principios de este año ellos recibieron una beca de $250,000 de la Knight Foundation para construir una plataforma de código abierto similar a LittleSis, pero enfocada en Chile y dirigida a colaboraciones de investigación con periodistas profesionales. El co-fundador Miguel Paz habla del proyecto como un lugar importante del movimiento de noticias basadas en el contexto. Demasiado a menudo, dice Paz, los periodistas de investigación duplican el trabajo de sus coleguas volviendo a investigar las relaciones entre personajes influyentes. Sin embargo sólo una pequeña parte de esas investigaciones aparece en la historia final, y raramente los periodistas camparten información con otros. Paz espera que Poderopedia se vuelva un recurso común y compartido para periodistas y otros.

Finalmente, el Project on Organizing, Development, Education, and Research (PODER) con sede en México, está actualmente buscando un programador para desarrollar un “Wiki de Quién es quién.” De acuerdo a la descripción del proyecto, la “plataforma consistirá de cuatro componentes: una base de datos conteniendo información sobre élites corporativas y sus empresas en Latinoamérica, una herramienta de análisis y visualización en red iluminando la red social corporativa, un sitio wiki para juntar y empoderar diversos intereses corporativos, incluyendo inversionistas y organizaciones de la sociedad civil, y un mecanismo seguro de denuncia para informar sobre delitos corporativas.”

Filtraciones corporativas: No hay vuelta atrás

Micah Sifry ha expresado elocuentemente el por qué no hay vuelta atrás desde la nueva normalidad del filtrado de información confidencial. Mucho del análisis and hipérbole sobre Wikileaks se ha enfocado en su rol de hacer accesibles documentos filtrados de los gobiernos. Pero, de hecho, mucha – quizás la mayor parte – de la información en el archivo de Wikileaks tiene que ver con delitos corporativas. Los rumores de próximas publicaciones de Wikileaks sobre grandes corporaciones han incluso inspirado a un número de columnistas — tales como E.E. Boyd de Fast Company — a ofrecer consejos gratis a las corporaciones para evitar el filtrado interno.

El caso de delitos corporativos de Enron demuestra la importancia del filtrado y denuncia por parte de empleados, como Sherron Watkins quien arriesgó su trabajo para revelar la verdad. Por ejemplo, el ex ejecutivo de Wal-Mart, James Lynn fue despedido cuando reveló violaciones a la ley laboral en Costa Rica (Lynn luego perdió un juicio contra Wal-Mart debido a que, según el dictamen de la corte, las acciones de Wal-Mart no violaron la ley estatal de Arkansas).

En otro caso de corrupción corporativa reportada a Wikileaks, una ex empleada de EMC Corp fue supuestamente despedida cuando reportó que la oficina de México de EMC contrató a la esposa del funcionario del gobierno responsable de aprobar contratos en el Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS), y frecuentemente invitaban a ambos a cenar.

Quizás más notorio fue el caso del empleado de Wachovia, Martin Woods, que fue intimidado y acosado cuando descubrió — y luego expuso — que su empleador estaba ayudando a lavar millones de dólares a los carteles de droga mexicanos.

Vale la pena enfatizar que en los tres casos, la mala conducta corporativa en Latinoamérica fue reportada por empleados radicados fuera de la región. Un cultura de denuncia and responsabilidad corporativa interna aún tiene que afianzarse en Latinoamérica. Hay una fuerte cultura de lealtad corporativa y complacencia a las autoridades. Aún así, la creciente popularidad de Wikileaks probablemente atraiga a una nueva generación de filtradores idealísticos, expertos en tecnología en el futuro próximo.

Pequeñas piezas (del rompecabezas) débilmente unido

Un amplio estudio del uso de la tecnología en la responsabilidad corporativa revela que la mayoría de las piezas necesarias del rompecabezas se han desarrollado, o están en desarrollo activo, pero no comparten eficazmente datos y enlaces a las contribuciones de cada uno.

En 2002 David Weinberger escribió un (en ese momento) influyente libro llamado Pequeñas piezas débilmente unidas, que ofrecía una visión del así llamado ecosistema de la web 2.0. Las aplicaciones web ofrecerían servicios pequeños altamente enfocados que compartirían datos entre uno y otro. Twitter, por ejemplo, no necesitó ofrecer a sus usuarios subidas de fotos o video por que docenas de otras compañías podrían hacerlo mejor, y aprovechar la base de usuarios de Twitter lo que ultimadamente beneficiaría a ambas empresas.

En el terreno de la responsabilidad corporativa, sin embargo, muchos proyectos en línea aún tratan de ser todo para todos antes que enfocarse en analizar nichos particulares que añadan valor específico al ecosistema global de transparencia corporativa. Por ejemplo, ¿por qué LittleSis no enlaza la información de subsidiarias de CrocTail para generar automáticamente relaciones entre las corporaciones y sus subsidiarias? ¿Por qué PODER está desarrollando su propia plataforma de filtraciones cuando ellos pueden actuar como conducto local y análisis para WikiLeaks, OpenLeaks, Cryptome, WSJ SafeHouse, y las tantas otras plataformas para filtraciones ya existentes? ¿Por qué Influence Networks está tratando de construir su propia base de datos de personas, instituciones, y empresas antes que ofreciendo su herramienta de visualización a LittleSis, que ya ha documentado 325,179 relaciones (comparada con la modesta cifra de 1,158 de Influence Networks)? ¿Por qué los perfiles de OpenCorporates no enlazan la información relacionada de LittleSis, SourceWatch, y Crocodyle.org? Se puede imaginar incluso una colaboración con Sourcemap para que los usuarios puedan entender mejor los problemas relacionados de problemas de responsabilidad corporativa detrás de productos individuales — tal como los de una cama Ikea — y no solo corporaciones. Un mayor intercambio de información aumentará la utilidad de todos los sitios web mencionados anteriormente.

Beth Noveck, ex Directora Adjunta de Tecnología de los Estados Unidos (2009-2011), ha regresado a la Escuela de Leyes de New York y al Do Tank, un “taller de diseño de democracia.” Uno de los mayores proyectos de Do Tank es ORGPedia, que intenta brindar identificadores únicos para todas las entidades legales de los Estados Unidos a fin de facilitar “la ‘mezcla’ de conjuntos de datos dispares sobre la propiedad, estructura, funcionamiento y cumplimiento de la regulación de las organizaciones.”

Noveck explica cómo es casi imposible comparar información de una simple compañía a través de distintas oficinas gubernamentales: “Actualmente, una agencia federal podría referirse a una compañía como ABC Inc. mientras que otra usa ABC Corp.” Su vision es “ayudar a resolver este problema ordenando identificadores universales y abiertos antes que acrecentar el problema al crear otro sistema informático con otro juego de dispares convenciones de nomenclatura.”

La Alfred P. Sloan Foundation — que financió la Enciclopedia de la vida, una colección de páginas web individuales para cada especie biológica conocida — ha proporcionado a Noveck el financiamiento inicial para intentar el mismo ambicioso proyecto para las corporaciones y organizaciones, a pesar de éstas tienden a evolucionar a un ritmo mucho más rápido que sus homólogos biológicos. Puede leer más sobre los planes futuros de ORGPedia en el blog personal de Noveck, y explorar un sitio demo experimental que jala datos corporativos de varias agencias federales.

Incluso si Noveck y sus colegas eventualmente lograran la más completa enciclopedia de organizaciones y corporaciones del mundo, esto no necesariamente aumentará la transparencia y rendición de cuentas a menos que exista una colaboración significativa con los periodistas de investigación y organizaciones de la sociedad civil. En muchos casos, el litigio es el único mecanismo para resolver los delitos corporativos. ORGPedia podría usar la táctica de colaboración entre Congreso Visible, un grupo de monitoreo parlamentario, y el diario El Espectador en Colombia. Cada vez que un congresista es mencionado en un artículo del sitio web de El Espectador, aparece una pantallita pop-up que muestra información relacionada del sitio web de Congreso Visible.

Al final, Wikipedia probablemente seguirá siendo el recurso más leído del mundo sobre información corporativa, proporcionando un desafío tanto para las empresas mismas como para los activistas que, con frecuencia intentan manchar su reputación. Sitios web como LittleSis, ORGPedia y OpenCorporates pueden hacer asociaciones con Wikipedia para automatizar la publicación cruzada de la información pertinente – así como su contextualización.

Ahora, más que nunca, las empresas han perdido su capacidad para controlar las narrativas en torno a sus actividades. De hecho, tanta información está disponible actualmente, que el reto ahora es juntarla y darle sentido.

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