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Un Mint.com para el gobierno: El futuro del seguimiento presupuestal

Submitted by on July 1, 2011 – 11:38 pmNo Comment

Una vez a la semana recibo un correo levemente depresivo de Mint.com. La semana pasada fue bastante típico: gasté $60 en cerveza y alcohol cuando sólo había presupuestado $10 en ese rubro, pago $8 en tarifas por servicios bancarios que nunca entiendo y pago más dinero por acceso a internet en hoteles que por mi conección casera. Aunque me gusta pensar en mi mismo como caritativo antes que consumista, en lo que va del año he gastado $500 en ropa y sólo $100 en micro-inversiones en Kiva.org. Pero a pesar de todas esas malas noticias que llegan a mi buzón de correo cada semana, Mint.com me ha ayudado además a ahorrar. Bastante. Primero me obliga a crear un presupuesto para organizar cómo me gustaría gastar mi dinero. Luego me envía alertas cuando empiezo a gastar más allá de lo presupuestado. Esas alertas a menudo me convencen de no gastar dinero cuando realmente no necesito hacerlo. Hay incluso una sección completa con tips sobre cómo ahorrar dinero más efectivamente. Por ejemplo, si me hubiera apegado a mis $10 por semana presupuestados para cerveza y hubiera invertido los otros $50 en mi cuenta de inversiones, entonces esta semana hubiera sido capaz de hacer dos préstamos más a pequeños emprendedores en Kiva.org y regalarme a mi novia y a mi una agradable cena.

Mint.com me obliga a llegar a un acuerdo con mi economía política personal al poner la información relevante frente a mis ojos. Ya no puedo hacerme el tonto frente al hecho que mis compras reflejan mis prioridades (y a veces mi dejadez).

Los gobiernos tienen una urgente necesidad de plataformas como Mint.com para entender mejor sus presupuestos y gastos. Los ciudadanos merecen también saber cómo se usa el dinero de sus impuestos. Afortunadamente, en los últimos años los hackers cívicos y los activistas por la transparencia han desarrollado un número de sitios web y plataforms de fuente abierta para ayudrnos a visualizar y entender el gasto público.

La Open Knowledge Foundation [Fundación del conocimiento abierto] desarrolló Where Does My Money Go? [¿Dónde va mi dinero?] en 2007 para promover la transparencia y el compromiso ciudadano a través de la visualización del gasto público en el Reinno Unido. Últimamente la Open Knowledge Foundation lanzó OpenSpending [gasto abierto], un tablero global que intenta reunir datos del presupuesto y gasto público de todo el mundo, asociándose con grupos de transparencia local. Cualquier organización o individuo puede subir datos presupuestales en un formato particular y luego usar la plataforma para visualizar y analizar la data. Por ejemplo, vemos que el municipio de Barnet en Londres, gastó £11 millones en “servicios comerciales,” £7 millones en bibliotecas, y £2.8 millones en “Director General del Servicio.” Hasta ahora sin embargo, hay datos disponibles sólo del Reino Unido, Israel, e Italia.

México y Brazil – Visualizando Presupuestos

Aquí en México, la organización de transparencia Fundar — con la ayuda técnica de Visualización y Conocimiento — implementó algunas de las mismas visualizaciones de OpenSpending para los presupuestos mexicanos del 2010 y 2011 en un sitio llamado “¿A Dónde Van Mis Impuestos?“.

Mi consumo de cerveza semanal es un testamento de la importancia de distinguir entre presupuesto (gasto proyectado) y contabilidad (gasto real), pero incluso el análisis presupuestal nos da una mejor idea de cómo el gobierno prioriza sus funciones. Por ejemplo, el sitio web de Fundar revela que el presupuesto mexicano del 2011 ha destinado aproximadamente la misma cantidad de gasto en desarrollo económico de la industria del turismo que en la industria energética. (Alrededor de US$ 400 millones.)

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Podemos ver además que entidades del gobierno son responsables de gastar los distintos porcentajes del presupuesto federal:

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Como se puede ver en el recuadro superior izquierdo del gráfico precedente, una buena parte del presupuesto federal está destinado a las municipalidades con asignaciones [en] para tipos particulares de gasto, tales como educación, salud, e infraestructura. Fundar ha creado una visualización para mostrar cuanto recibirá cada estado en 2011 para financiar diferentes clases de gasto municipal. Toda la data está disponible además para descargar como hoja de cálculo.

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Por último, podemos comparar la cantidad total de gasto público federal desde el 2000 hasta 2010, con un ligero desglose de los distintos tipos de gasto. Si bien esto nos da una idea general de cómo el gasto público mexicano ha evolucionado durante estos años, no ofrece el nivel de detalle necesario para comparar, por ejemplo, cómo ha cambiado el gasto en seguridad pública, subsidios agrícolas, y préstamos subsidiados para la universidad.

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Estas visualizaciones están acompañadas de una serie de posts analíticos que intentan explicar las cifras. Un post publicado a principios de julio describe cómo casi US$ 50 millones presupuestados para atenciones médicas básicas no fueron gastados. Esta sería una buena noticia si significara que las necesidades médicas de los mexicanos han sido atendidas, pero la cantidad de ciudadanos en espera en las notorias y largas colas en los hospitales del país dicen lo contrario.

En tanto Fundar siga agregando datos presupuestales y de gasto en los próximos años, podemos esperar ver una cronología que ayude a entender cómo el gasto público evoluciona en sectores particulares durante los años. Por ejemplo, ¿Cuánto gasta el gobierno federal en agua embotellada comparado a planes de tratamiento de agua? ¿cómo es el gasto de varios estados en libros de texto comparado al de computadoras para escuelas? (Antes que Fundar sea capaz de visualizar información presupuestal estatal, primero se necesita que los gobiernos estatales hagan la información accesible, como lo requiere la ley. Un reporte de julio de la UNDP encontró que solo 21 de los 32 estados mexicanos cumplen sus obligaciones de publicar sus datos presupuestales, incluyendo desembolsos a las municipalidades.)

Un sitio web similar en Brazil, Para Onde Foi O Meu Dinheiro (“¿A donde fue mi dinero?), usa también las visualizaciones de OpenSpending desarrolladas por la Open Knowledge Foundation para dar a sus usuarios un vistazo de los datos en crudo tal como se hayan en el sitio oficial Portal de Transparencia del Gobierno Federal.

Argentina – Siga al dinero

Casi todos los gobiernos municipales en Argentina usan el mismo software contable, que incluye una útil característica para exportar automáticamente las últimas compras del gobierno al sitio web municipal. En teoría, los ciudadanos podrían ver en tiempo real cómo gasta su gobierno local el dinero de sus impuestos y cuáles proveedores de servicios del gobierno reciven los mayores contratos. En la práctica, cualquier ciudadano interesado necesitaría ejecutar una búsqueda separada en el sitio web por cada pago del gobierno, luego copiar y llevar esta información en una hoja de cálculo y finalmente analizarla con filtros y gráficos. El obstáculo para una mayor transparencia no ha sido la falta de información, si no el tiempo que requiere. Afortunadamente un joven programador de Bahía Blanca en el sur de Argentina usó herramientas libres de código abierto para automatizar el proceso y compartir visualizaciones en tiempo real de los patrones de gasto de la ciudad en un sitio web independiente llamado Gasto Público Bahiense. Los ciudadanos fueron capaces de ver las relaciones entre las distintas oficinas de la ciudad y las compañías que se benefician de los contratos de servicios. Por primera vez los residentes pudieron comparar — en tiempo real — el porcentaje de gasto público que iba a educación, infraestructura, transporte público, etc.

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Desafortunadamente, a principios de julio el sitio web dejó de funcionar. El gobierno de la ciudad re-diseñó su sitio web e implementó una restricción “captcha” para entrar a la sección de transparencia. Las personas aún pueden acceder a la misma información que antes, pero los programas de computadora están restringidos de reunir y analizar los datos, un gran paso atrás para la transparencia presupuestal en Argentina.

[Actualización: El 28 de julio Gasto Público Bahiense regresó con un nuevo diseño.]

Los “hackers cívicos” argentinos eran ya conscientes que la plataforma dependía de los vaivenes de las agencias del gobierno. Habían contemplado distintas versiones de Gasto Público Bahiense para cada uno de los gobiernos municipales de Argentina, pero prevenidamente decidieron que la plataforma era muy dependiente de factores que no podían controlar. Entonces su plan es trabajar con los gobiernos de las ciudades para convencerlos de las virtudes y ventajas del gobierno abierto y la transparencia presupuestal.

Noam Hoffstater y Alon Padon, dos activistas de la transparencia en Tel Aviv, probablemente apoyarían su estrategia. En 2009 ellos reclutaron voluntarios por meses para convertir el presupuesto de la ciudad de Tel Aviv de su formato en PDF a Excel para que así pudieran analizarla y visualizarla en línea. La triste ironía es que el gobierno de la ciudad crea el presupuesto usando Excel, pero luego lo exporta a PDF, y así los ciudadanos tienen más dificultades analizando los patrones de gasto. Al año siguiente Hoffstater y Padon decidieron que era una pérdida de tiempo desarrollar software personalizado. En vez de eso querellaron a la ciudad, demandando que publicara el presupuesto en un formato más accesible. Un día antes del día que la corte del distrito de Tel Aviv vería el caso, la ciudad anunció que publicaría el presupuesto del 2011 en un formato abierto. Pocos meses después el gobierno federal israelí también decidió publicar en línea su presupuesto anual en un formato abierto, el cual, como recordarán, está ahora disponible en el portal de OpenSpending.

Ambos casos revelan la importancia de presionar a los gobiernos para que liberen la información presupuestal en formatos accesibles. A veces esto puede hacerse a través de incentivos (por ejemplo, ofrecer un premio a la municipalidad con los mejores datos presupuestales en su sitio web), pero otras veces debemos recurrir a acciones judiciales y a la atención crítica de los medios.

EUA – Del análisis a la interacción

Comparado a otras partes del mundo, en los Estados Unidos había hasta hace poco unas cuantas plataformas para visualizar cómo el gobierno federal gastaba el dinero de los impuestos a pesar del hecho que la data requerida ha estado disponible desde 1997 en el sitio web de la Imprenta del Gobierno.

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En diciembre del 2007 el gobierno de los EUA lanzó la primera versión de USAspending.gov, que ofrece una serie de visualizaciones para entender mejor el gasto federal y el proceso de adquisiciones. Por ejemplo, en el gráfico de arriba vemos la cantidad total de dinero en contratos del Departamento de Defensa del 2000 al 2010. (La data muestra que el Departamento de Defensa gastó más de cuatro veces en contratos el 2010 que en el 2000.)

Sin embargo, de acuerdo a Ellen Miller de la Sunlight Foundation, no toda la data en USAspending.gov es exacta. Este descubrimiento inspiró al grupo de transparencia a lanzar Clearspending.org en setiembre 2010. Ellos produjeron este corto video para explicar las discrepancias en el reporte de gastos federales:

Ese mismo mes dos ingenieros de computación de Minneapolis, Louis Garcia y Andrew Johnson, lanzaron What We Pay For. Su motivación, explican, es eliminar la barrera sicológica entre los ciudadanos y su gobierno para incrementar la participación ciudadana y asegurar una democracia más eficiente. El sitio web permite a los usuarios ingresar su salario anual y estado de declaración de impuestos para entender mejor qué porcentaje de sus impuestos van a cual oficina del gobierno. Por ejemplo, si un ciudadano norteamericano soltero, trabajador independiente hace US$ 45,000 al año, entonces en 2010 pagó $171.53 para financiar carreteras federales, $123.61 para financiar a los institutos nationales de salud, y $202.77 para financiar el Fondo de Retiro Militar. Pero sobre todo gastó $365.48 en educación y servicios sociales, y $3,368.25 en defensa nacional y beneficios para los veteranos.

Louis Garcia y Andrew Johnson estaban contentos con lo que hicieron, pero sentían que podía hacerse mucho más con la data reunida. En febrero — con el apoyo de Google y Eyebeam — lanzaron el DataVizChallenge. El gran premio de $5,000 no es mucho como incentivo para programadores que a menudo ganan más de $80,000 al año, pero aún así más de 40 propuestas fueron remitidas.

Where Did My Tax Dollars Go? [¿Dónde se fueron mis impuestos?]se llevó el gran premio, aunque personalmente me gusta más Every Day is Tax Day [Todos los días son días de impuestos], una interface con forma de reloj que estima cúantas horas de cada día laboral son gastadas en el gobierno federal.

Cada vez más sofisticadas visualizaciones del presupuesto de los EE.UU. siguen apareciendo. Un grupo de jóvenes programadores y diseñadores de Austin, Texas reunió $20,000 de donantes particulares en la plataforma de crowd-funding Kickstarter para desarrollar y lanzar VisualBudget.org. El New York Times ha desarrollado una serie de visualizaciones interactivas incluyendo “Budget Puzzle: You Fix the Budget,” que desafía a los lectores a hacer cortes en el gasto federal. Un artículo de seguimiento sumarizó cómo casi 7,000 usuarios escogieron arreglar el déficit.

En los Estados Unidos el debate sobre el gasto federal ha llegado a un nivel de urgencia que amenaza los mercados globales. Mientras tanto, un reciente titular del New York Times declara que “Las economías de América Latina van por delante.” Pero mucho del crecimiento económico de Latino América depende de las industrias extractivas y la exportación de recursos naturales, lo que puede causar conflicto social conflicts y daño medio ambiental. Los economistas y and científicos sociales advierten que si los gobiernos de Latino América no re-invierten los beneficios de las exportaciones de los recursos naturales en educación, innovación, y desarrollo, el impresionante crecimiento económico de la región será de una vida muy corta.

Sea en los Estados Unidos o Latino América, es claro que los gobiernos necesitan empezar a gastar e invertir más sabiamente.

El futuro del seguimiento presupuestal

Los programadores y diseñadores gráficos se han interesado en la transparencia presupuestal sólo en los últimos años, pero la International Budget Partnership ha estado colaborando con ONG locales para promover presupuestos abiertos desde 1997. ¿Cómo puede el tradicional movimiento de transparencia presupuestal basado en ONG’s colaborar más efectivamente con la nueva hornada de herramientas y plataformas en línea? Esta es una pregunta que planteé a la naciente Red Latinoamericana de Transparencia Presupuestaria, un colectivo de funcionarios públicos y ONGs de toda la región que apoyan una mayor transparencia presupuestal. Luego de mostrarles las últimas plataformas y herramientas para analizar la data presupuestal en su segunda reunión anual regional, algunos entusiastas participantes exclamaron que eso era exáctamente lo que habían estado buscando. Muchas de estas organizaciones reunen cerros de datos relacionados a presupuestos, pero la única forma en la que comunican tal información al público es publicando reportes de 100 páginas en PDF cada año que muy pocos tienen tiempo de leer. Como resultado, el seguimiento presupuestal ha sido mayormente una actividad de élite de las ONGs y los académicos. Incluso los periodistas raramente investigan profundamente en la data de gasto público, aunque hacerlo añdiría un importante contexto a sus reportes.

Los expertos programadores y diseñadores que hacen las plataformas presupuestales en línea también tienen mucho que aprender de la sociedad civil. Una cosa es, por ejemplo, mostrar que el gobierno federal mexicano gastó más en publicidad oficial de lo que había presupuestado, y otra explicar cuidadosamente las implicancias y trabajar con los legisladores para diseñar políticas que clarifiquen cómo las oficinas del gobierno pueden usar el dinero de los impuestos para publicidad. Si los hackers cívicos desean que sus plataformas generen democracias más eficientes, entonces es clave trabajar con la sociedad civil para diseñar políticas que estén informadas por buenos datos.

Al compartir código y tácticas, las ONGs y los programadores pueden rápidamente replicar los mejores enfoques y aprender de la experimentación y el fracaso. Por ejemplo, El Instituto Mexicano para la Competitividad ha desarrolado una calculadora en línea muy útil, que muestra cómo las fluctuaciones en los precios del petróleo afectan los ingresos asignados para el gasto social. El enfoque de la herramienta es brillante, y claramente beneficiaría a los activistas de la transparencia en otros países productores de petróleo tales como Venezuela, Brazil, y Ecuador. Pero la presentación de los datos es confusa y abrumadora. Podría beneficiarse de algunos de los básicos principios de diseño que permiten a Where Did My Tax Dollars Go? comunicar claramente información aparentemente compleja.

Las visualizaciones automatizadas nos ayudan a entender mejor los presupuestos gubernamentales yel gasto público. Sin embargo, como seres humanos, nos apoyamos en historias a las que podamos relacionarnos. La Open Knowledge Foundation, con sede en el Reino Unido, que lanzaron primero Where Does My Money Go? en 2007, ha descubierto la importancia de la narrativa. El mes pasado recibieron una subvención de $250,000 de la Knight Foundation para desarrollar Spending Stories [historias de gasto], una colección de narrativa periodística respaldada en datos, para explicar el contexto e implicancias del gasto público a los lectores británicos.

Es media semana ya y todavía tengo que gastar dinero en cerveza. Justo esta mañana hice un préstamo de $25 a Marco Miguel, un carpintero en Bolivia que quiere invertir en una máquina que haga moldes de madera. Encuentro más fácil hacer mejores elecciones con mejor información. Lo mismo debería valer para los gobiernos.

De 1997 a 2003 el Departamento de Defensa de los EE.UU. compró y luego dejó sin usar aproximadamente 270,000 pasajes aéreos por un valor total de $100 millones. La Oficina Contable del Gobierno de los EE.UU. no identificó el desperdicio de impuestos hasta el 2004. Tan sólo el mes pasado la Sunlight Foundation descubrió que la mayoría de senadores de los EE.UU. no archivan electrónicamente sus impuestos, a un costo de $250,000 en dinero de impuestos cada año. La fundación implementó un sitio web simple que claramente explica a los lectores cómo llamar a sus senadores para demandar que archiven sus impuestos electrónicamente. Los políticos, también, pueden tomar mejores decisiones con mejor información y una pizca de participación cívica.

Usted puede aprender más sobre transparencia presupuestaria siguiendo Open Budgets Blog.

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